domingo, 11 de mayo de 2014

Entre brisas, lapidas y árboles


Y entre esa pasión lúgubre, los cuerpos inamovibles parecen despertar en la mente de los vivos y exhalar suspiros a través de las rosas que más nunca podrán decir: Te Amo…
por: Andrés Vélez Díez
Génesis

Dada la a veces injusta reputación de Medellín como epicentro de la violencia, desapariciones y grupos armados… no se puede desconocer la implacable labor de aquellos sitios, donde yacen los restos innumerables de la historia de la villa, de los suspiros y susurros de los amantes que ahora, no son más que tierra y uno que otro clavo carcomido en oxido, los vestigios de padres fundadores o de aquella maestra, cuya lección no será escuchada.
Como en muchas otras partes de mundo, se rinde tributo y honores a la muerte, ese ser esquelético, sombrío y de pocos amigos… pero casi nadie al parecer le dedica el tiempo, para dar justicia a su sombría labor, la idea de control poblacional, no está vinculado solo al gobierno, no!!!!!... O quien podría imaginar, un personaje tan agradable como Hitler, caminando por la plaza de la América, trastabillando, comprando manzanas y moviendo ese ridículo bigote, ya no quedaría judío vivo. O al mismo Einstein, viendo como su creación fue convertida por estos indios, en un arma de destrucción masiva, se pega un tiro de la depresión.


Pero continuando en el tema, el tema de hacer honras, a ese ser que ya no está, es una práctica conservada, desde Japón con su "Shooroo Nagashi", pasando por México y su festividad del “día de los muertos”… cada cultura, tiene su forma tradicional de celebrar la partida de sus seres que parten a ese otro mundo.  Y Medellín no es la excepción.














Cuando salí del pago le dije adiós con la mano
y se quedó mama vieja muy
triste en la puerta el rancho…”

Aunque no se está en la Pampa, Argentina. Los versos gauchos redoblan la partida o algún aniversario de algún ser fallecido, los lirios, las rosas y el carrangueo de cuerdas, evocan las cálidas miradas que se dejaron de dar. 
“Esta despedida, no es un adiós… es tan solo un hasta luego”… Un proceder sutil, que se alza entre llantos y alaridos sordos, que erizan la piel…en este momento los boleros y las canciones de antaño, se ven opacadas por esa lírica popular, por el beatboxing, por esos tonos de anís de una garrafa de guaro que se derrama, para refrescar las tumbas, secas por los años.

La intervención de espacios se torna vital, estos son ocupados por estatuas de bronce, envueltas en patina de olvido, algunas incluso más viejas que los mismos árboles que vieron levantar los muros que contienen la urnas fúnebres. 
Entre las sombras se irguen los más clásicos templos griegos y romanos, entre fustes y frontones, se crean guardas y mausoleos que  aseguran que no se profane la memoria de las importantes familias. 
Las piedras de mármol pulido, se acercan y parecen formar una gran autopista de almas. 

Y como punto final, filigranas doradas enmarcan ese nombre desconocido para la mayoría, esas filigranas que parecen enredaderas, dan vueltas y vueltas encima de las lapidas, tantas vueltas que simulan perderse en otra vecina.

Así como los antejardines, en las casas de Laureles, cada tumba parece competir con otras, para determinar cuál es la más ostentosa, como si el volumen de las flores y adornos, pudieran formar una equivalencia, en el cuanto se quería y se extraña al difunto. 
El poderío de la familia y su poder adquisitivo, pareceinstintivamente sobresalir por encima, de los estándares del ritual y abandonar los vecinos, para entrar a ser una isla independiente, para transformarse en un paraje para turistas, que visitan las sagradas tierras. 

Las ilusiones de un pueblo tradicionalista y conservador, parecen dejar a un lado la arquitectura clásica y al igual que un padre cede el lugar a su hijo, las construcciones figurativas, entran a acariciar un poco la gloria de estos lugares de descanso, las urnas dejan de ocupar fríos muros y pasan a ocupar grandes archivos de madera…

Las chimeneas en acero, se disponen de tal forma que un rústico recubrimiento de óxido, relata el paso de ese tiempo implacable, que recuerda que nada es para siempre y que todo es frágil. Esas esculturas de arte moderno reflejan ese cambio de temporadas, de pensamientos, de percepciones y vanguardias…




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